El problema no son los algoritmos

Llevamos ya mucho tiempo hablando de los algoritmos que gobiernan todas y cada una de la plataformas existentes en internet. Da igual si se trata de YouTube, TikTok, Instagram o cualquier otra red social, en todos ellos existe un algoritmo que decide por cuenta propia qué mostrará a quienes entren. Eso sí, en ocasiones algunos parecen ser más o menos inteligentes que el resto.

Esa forma en la que deciden qué mostrar ha despertado numerosas críticas, especialmente entre aquellos que durante años habían tenido gran repercusión y de buenas a primeras la visibilidad de sus contenidos bajaban drásticamente, como si la plataforma “tapasen” el trabajo realizado. MALDITO ALGORITMO.

Sí, la culpa es del dichoso algoritmo, pero como todo aquí depende de cómo serie. Para algunos los algoritmos son el mal y para otros el bien. Me explico, yo intento entender ambas partes y a eso sumarle mis propias experiencias para entender mejor qué está pasando. Con el tema de estos SERES BINARIOS que determinan qué tienes que ver también no nievo que pueden llegar a ser perversos, pero tampoco puedo evitar pensar que son malos sólo porque no muestran nuestro libro. Al contrario los amaríamos.

Algoritmo bueno, algoritmo malo

Un ejemplo de bueno algoritmo, el de TikTok. Este es sin duda de los más eficientes que existen actualmente. Entras en la plataforma y te engancha durante horas con contenido que no puedes parar de ver, aunque la mayoría no tenga sentido alguno. Así la mayoría de usuarios que ven como sus contenidos se vitalizan lo adoran. Qué bueno es el algoritmo.

Sin embargo, ahora hablemos del de YouTube. Este parece para muchos hacer todo lo contrario: tapar su contenido. Y eso fasticual cuando para ese vídeo que llevas trabajando durante días, con un guión que requiere investigación y/o planificación, grabación de múltiples recursos, edición, creación de la miniatura y título llamativo, etc. ves que al cabo de las horas apenas tiene reproducciones a pesar de tener un canal con una audiencia (suscriptores) considerable. El algoritmo de Youtube se está cargando tu trabajo.

Como puedes ver aquí, según cómo te beneficia los algoritmos son buenos o malos. Sin embargo, estos no tienen culpa y están hechos por y para el beneficio de la plataforma, no para beneficiarte a tí como usuario que consume o publica contenidos. Estos sólo quieren que el contenido publicado sea capaz de retener a los usuarios el máximo tiempo posible para hacer negocio con la publicidad, etc.

Mientras escribía este artículo me daba de frente con este de Felix Palazuelos donde se expone lo mismo: Las redes sociales ya no conecta personas, conecta consumidores

La solución es un reto: lograr que te busquen

Los que tengáis cierta edad ya en esto de internet recordaréis la época dorada de los blogs. Durante aquellos años en los que la web social empezaba a coger forma no existían muchas de las redes sociales actuales. No había Instagram, tampoco TikTok, Twitter llegaría poco después y se usaba básicamente para dar los buenos días, decir que estabas tomando café y publicar un Follow Friday recomendando otras cuentas.

Pues bien, en aquel momento se usaba el sidebar del blog para recomendar a otros que te gustaban por temáticas afines o lo que sea, también se enlazaba en los post y así se iba construyendo una red de amistades 2.0 y un conjunto de favoritos en tu navegador que ahora mismo muchos no saben ni que existe dicha opción en su Chrome, Firefox, Safari o Edge de turno.

Como usuario tú ibas a ver si aquel bloguero había publicado algo nuevo o, en el mejor de los casos, revisabas mediante un lector de feeds si había nuevos contenidos. Es decir, buscabas lo que querías ver. Tenías el control, el mando a distancia para elegir la programación que verdaderamente te interesa.

Eso es lo que hay que lograr ahora: generar el interés necesario para que se acuerden de ti y vean lo que publicas sin importar en qué red lo hagas y el algoritmo que las domine. Claro que no es fácil, pero igual te puede ayudar el olvidarte de las grandes cifras que tanto obsesionan. Deja atrás el querer llegar a un número de likes determinados, a unas reproducciones concretas y simplemente disfruta del proceso.

Cuando haces eso y además eres bueno en lo tuyo tengo claro que la recompensa llega sí o sí. Puede que no sea a modo de millones de seguidores, pero sí con una comunidad, un grupo de personas que realmente valora lo que hace y lo disfruta. Eso tiene mucho más valor del que crees y en un futuro esos cientos de usuarios, con suerte miles, podrían ser los que realmente marquen la diferencia entre poder seguir haciendo eso que te gusta o no.

Hazlo por amor al arte

Yo no soy nade para dar consejos de éxito ni tampoco lo pretendo, pero sí tengo claro que a título personal y también profesional voy a seguir haciendo las cosas por amor al arte. Hay que rentabilizar especialmente todo lo que está relacionado con el trabajo, pero la obsesión por tener éxito no puede hacer que deje de disfrutar de algo tan bonito como crear, sea lo que sea.

Posiblemente sea por eso que me gusta tanto una de las últimas canciones de Jorge Drexler: Amor al arte.

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